La delgadez escultural no es sólo un don divino, es también la recompensa por vencer las tentaciones. ¿Les cuento un ejemplo?
La Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Fárnacos) de EE.UU. señala que la cuestión en el tema de sobrepeso no pasa tanto por qué comemos sino por cuánto comemos: o sea, volvemos una vez más al tema del tamaño de las porciones.
Un conocido mío, Daniel, come una manzana asada todas las noches antes de irse a dormir. Inteligente y exitoso, sabe que la manzana asada es rica, sana y tiene pocas calorias. No hay como la manzana asada para frenar la ansiedad de comer algo dulce después de cenar. Como vicepresidente, Daniel tiene un trabajo que genera mucha ansiedad. Además, está casado con Karina Rabolini, mujer fina e inteligente si las hay.
Un día en un almuerzo de cumpleaños de una querida radio isleña, me tocó compartir la mesa con Karina. También estaban Graciela Borges, Miriam Fontevecchia, Gloria López Lecube y Eugenia Paz Estenssoro. El pantagruélico banquete llegó en varias tandas: canapés, primer plato, plato principal, postre, café, bombones, vinos blancos, tintos ¡yhasta champagne! Todo eso.
"Si come lo mismo que yo", pensé, "¿cómo puede ser que sea tan delgada?". La respuesta no tardó en llegar. Karina no come igual que yo, y tampóco come igual que cualquier otra persona; ella come justo la mitad de lo que le sirven. Con mucha delicadeza y el bajo perfil que la caracteriza, aleja el plato ¡y sanseacabó! En ese almuerzo nadie la vio hacerlo, excepto yo, que, como se pueden imaginar, estaba observando cuidadosamente.
Karina dejó pasar todos los canapés, como si no existieran. Venían en bandejitas de plata y eran muy tentadores. Sin embargo, Karina no los registraba. A mí, por supuesto, se me iban los ojos y me dediqué a terminar, uno a uno, con los de salmón ahumado sobre tostada y queso crema. Luego, nos sentamos a la mesa y llegó el primer plato. Graciela Borges, que ocupaba la cabecera, exclamó: "¡Oh!" y procedió a hacer los honores, como corresponde. Lo mismo hicimos el resto de los comensales. Todos, menos Karina, que probó un poquito y luego apoyó el tenedor sobre el margen del plato y no lo volvió a levantar. El plato principal era pollo en salsa de hongos. Venía acompañado de papas preparadas con algo especial que hasta el día de hoy no podria decir de qué se trataba, pero que era un manjar. Yo me comí todo (y la salsita, ni les cuento). Karina comió la mitad y le sacó la salsa.
El postre era mousse de chocolate con frambuesas. "Ah, no, esto yo no", me dije, pero, ¿a que no saben qué?, esto yo sí, así que de a poquito y como quien no quiere la cosa, ¡lo terminé! Karina ni lo tocó. El café vino con trufas. Yo ya estaba entregada. Me tomé el café y me comí dos trufas. Karina ya se había levantado de la mesa y estaba conversando con la gente de la radio.
La comunidad científica ha estado dividida en las últimas décadas entre dos campos peleados a muerte: los que juran por el consumo de carbohidratos (que dominan la pirámide alimenticia), y los adversarios, que quieren evitar a toda costa y juran por la sabiduría alimenticia de las proteínas. En mi modesta opinión, después de la tesis y la antitesis viene la síntesis: ni lo uno ni lo otro, lo importante es la cantidad. ¡Ah!, y ni se olviden de la manzana asada. Tiene todas las vitaminas del mundo, sólo unas 100 calorías y, por sobre todo, ayuda mucho a sacarse las ganas de comer.
Franchises, Licenses, Equipment and Support,
Courses with International Cerfitication in pilates and Tangolates.
Buenos Aires Tango